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Periódico ABC

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  1. LA decisión unánime de la comisión ejecutiva de Nueva Canarias garantiza a Mariano Rajoy el último de los 176 votos que necesitará en el Congreso de los Diputados para sacar adelante los Presupuestos Generales para 2017. El precio del disputado voto del nacionalista canario Pedro Quevedo no ha sido barato: 204 millones de euros para las islas Canarias. La estabilidad presupuestaria tiene su precio y el pagado a los nacionalistas canarios y vascos debe tener un retorno político más allá de las cuentas de este año. En todo caso, el pacto por los Presupuestos Generales del Estado es un logro político de Mariano Rajoy, quien vuelve a hacer de la necesidad virtud con una política de pactos cuya alternativa habría sido la disolución del Parlamento y unas nuevas elecciones generales, con resultados inciertos y posiblemente tan fragmentados como los de los últimos comicios. Hace tiempo que dejó de ser deseable que los gobiernos centrales dependieran de los nacionalismos periféricos, especialmente de aquellos con estrategias secesionistas o desleales. Sin embargo, la falta de compromiso del PSOE con las políticas de Estado vuelve a dar a los nacionalismos un protagonismo inevitable. Con la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, Rajoy se ratificará como la única opción política capaz de dar estabilidad y certidumbre al país, no siempre por aciertos propios y en muchas ocasiones por errores ajenos. Frente a Mariano Rajoy, en este momento, cunde la desorientación. La izquierda sigue instalada en una guerra sorda por el liderazgo peleado por PSOE y Podemos. Además, a los socialistas aún les queda trecho por recorrer antes de que Pedro Sánchez consolide su autoridad y no se vea enfrentado a una guerra de guerrillas, después de ganar la batalla de las primarias. Ciudadanos debe superar la frontera que separa el proyecto oportunista del proyecto consolidado, porque aún parece estar en el primero, a la caza de la última imputación judicial contra cargos del Partido Popular para hacer una demostración de fuerza en el parlamento autonómico correspondiente. Si finalmente Rajoy saca adelante los Presupuestos, reforzará su posición política frente al PSOE y frente al reto separatista catalán, al que ya dedica otro lenguaje político, como el de «golpe de Estado», después de constatar que nunca fue posible la «operación diálogo» con el gobierno de la Generalitat. Al Ejecutivo de Rajoy le hacía falta un esfuerzo para asumir la iniciativa política y dejar de estar al albur de los acontecimientos; esfuerzo más necesario aún desde que las primarias socialistas defenestraron su interlocución con la Comisión Gestora del PSOE.
  2. El Gobierno de May redujo el sábado la alerta antiterrorista de «crítica» (atentado inminente) a «severa» (ataque altamente probable). Una noticia que tranquilizó a los británicos en pleno fin de semana de puente, pues hoy es festivo, y que atendía a que parte de la célula del terrorista suicida Salman Abedi había sido desarticulada, según la policía. Sin embargo la ministra del Interior, Amber Rudd, reconoció ayer que yihadistas que le dieron apoyo continúan libres y con ellos la posibilidad de que ahí fuera haya más bombas. La policía continúa trabajando frenéticamente para evitar otro atentado. Ayer se registraron dos nuevas redadas en Mánchester. Un hombre de 25 años fue detenido en el barrio próximo al estadio de Old Trafford, la sede del Manchester United, en el sureste de la ciudad. También hubo una tensa intervención policial a la una de la tarde en el barrio de Moss Side, al sur del centro, donde la policía recurrió a una explosión controlada para acceder a una vivienda y se escucharon disparos. La zona fue acordonada y agentes armados redujeron a un joven en el suelo antes de llevárselo en un furgón de seguridad. Algunos vecinos señalaron que la familia que vivía en la casa donde irrumpieron los policías es libia, como el autor del atentado y sus dos hermanos, también detenidos, el mayor en Mánchester y el menor en Trípoli, donde reside. Desafiar el miedo La ministra del Interior, Amber Rudd, entrevistada en la BBC, fue incapaz de concretar una cifra aproximada sobre cuántos de los musulmanes británicos que en su día viajaron a Siria e Irak para combatir con el Daesh han retornado. Pero reconoció que han comenzado a aplicarse por vez primera medidas de excepción para impedir el acceso al país de ciudadanos británicos sospechosos. El atentado de hace siete días en el Manchester Arena tras un concierto de la cantante Ariana Grande causó 22 muertes y en los hospitales de la ciudad continúan ingresados 54 heridos, 19 en estado crítico. Los vecinos de Mánchester, una ciudad que siempre se ha distinguido por su carácter peleón, se esfuerzan en demostrar que el atentado no los ha amilanado. El sábado a la noche 50.000 personas acudieron al estadio de críquet de Old Trafford para una actuación de los Courteeners, una banda local, nacida en 2006 en el vecino Middleton. El concierto duplicó en asistencia al de Ariana Grande, que había reunido a 21.000 personas. Ayer por la mañana, 40.000 personas, desde atletas de élite hasta aficionados y niños, participaron en la Great Manchester Run, una carrera popular de solera. Corrieron con buen ánimo por las calles del centro entre enormes medidas de seguridad. Entre los atletas figuraba Bryan Robson, en su día capitán del Manchester United, que celebró en meta el espíritu local: «Aquí se ha vuelto a ver lo que es Mánchester». La jornada dominical registró una noticia violenta en Irlanda del Norte. Un hombre recibió cuatro tiros en Bangor, al salir de su coche en el aparcamiento al aire libre de un supermercado, bastante concurrido en aquel momento. Los servicios de emergencia lograron en un primer momento trasladarlo al hospital vivo, pero murió poco después. En el interior del vehículo había niños, que vieron el tiroteo. El incidente se relaciona con la resaca violenta del larguísimo conflicto entre unionistas y republicanos.
  3. La gira por Oriente Medio y Europa era una oportunidad para que Donald Trump cambiara el relato de su presidencia. Agobiado por el flujo constante de informaciones sobre las conexiones de su equipo con Rusia e incapaz de impulsar su agenda reformista a pesar de las mayorías republicanas en el Congreso, el presidente de EE.UU. disfrutó de nueve días para reforzar su imagen dentro y fuera de su país: ceremonias fastuosas, encuentros históricos con líderes mundiales, simbolismo religioso, discursos, golpes encima de la mesa frente a sus socios… Sin embargo, a su regreso a Washington este fin de semana, el acoso mediático y político por la trama rusa se había redoblado. Durante su ausencia, se conoció que Jared Kushner, su yerno y asesor, estaba dentro de la investigación del FBI por sus contactos con Rusia antes y después de las elecciones de noviembre. Solo un día antes de aterrizar, «The Washington Post» desvelaba además que Kushner trató de establecer un canal secreto de comunicación con Rusia a principios de diciembre, cuando Trump era todavía presidente electo. La idea dominante en la Administración Trump es que el ruido de los escándalos vinculados a Rusia –aunque no haya de momento nadie de su equipo ni de su campaña imputado o condenado por este asunto– contamina el comienzo de presidencia «más exitoso de la historia», según definición del propio Trump. Para romper esta dinámica, la Casa Blanca pretende un cambio de estrategia en varios frentes, según han detallado varios medios estadounidenses. Pesos pesados del Gobierno Trump como Stephen Bannon, estratega jefe de la Casa Blanca y valedor de la corriente nacionalista de su Gobierno; Reince Priebus, jefe de gabinete; o el propio Kushner abandonaron la comitiva en la gira internacional para regresar a Washington antes que su jefe y empezar a diseñar el «reseteo» de la presidencia. Para empezar, este plan establecería un «war room» o gabinete de crisis desde el que gestionar la respuesta a los escándalos relacionados con la trama rusa. La idea es aislar la labor del Gobierno y su comunicación del goteo constante de informaciones sobre este asunto. Es una herramienta que ya utilizó en su día Bill Clinton como respuesta a los diversos escándalos relacionados con su «affaire» con la becaria Monica Lewinsky. Clinton, que pasó por un «impeachment» por mentir bajo juramento en la investigación del caso, estableció un equipo separado para afrontar las preguntas sobre el asunto y preservar los avances de su labor ejecutiva. Es el mismo problema que tiene Trump, acosado por preguntas sobre la trama rusa. Las pocas ruedas de prensa ofrecidas por su equipo durante la gira internacional han estado dominadas por cuestiones al respecto, ensuciando los mensajes positivos que pretendían transmitir. Al frente de este «war room» podrían estar miembros de la vieja guardia «trumpista», comunicadores habituados a la pelea que perdieron el favor del presidente con su ascenso a la Casa Blanca. Los medios estadounidenses citan a Cory Lewandowski, que fue jefe de la campaña de Trump hasta la primavera del año pasado y fue despedido por diferencias con Kushner, y a David Bossie, que también formó parte de la cúpula electoral de Trump Bossie fue el azote de Bill y Hillary Clinton durante décadas. El rearme de Trump será además legal. La oficina jurídica de la Casa Blanca, dirigida por Donald McGahn, contempla nuevas contrataciones, mientras que el propio presidente ha requerido los servicios de su equipo privado de abogados, liderado por Marc Kasowitz. La Casa Blanca también se ha propuesto fichar juristas con amplia experiencia en Washington. La estrategia de comunicación también podría cambiar. La Casa Blanca se plantea un cambio de piezas en los responsables de comunicación. Sean Spicer, el actual secretario de Prensa, podría ver disminuido su papel. Spicer ha sido el fontanero de la errática estrategia de comunicación de Trump, con ruedas de prensa televisadas diarias en las que tiene que hacer frente a la agresividad de los medios. Al parecer, Kushner considera que está quemado y que debería ser sustituido por otra portavoz: suena la segunda de Spicer, Sarah Huckabee Sanders, o la posibilidad de comparecencias rotatorias de altos cargos. Volver a la campaña Lo prioritario en este campo es que Trump sea capaz de transmitir su mensaje con más fuerza, sin el lastre de los escándalos, como logró hacer en la campaña. Para ello se prevé una estrategia de comunicación basada más en mítines multitudinarios por todo el país, menos entrevistas en medios y probar otras plataformas como vídeos en Facebook Live y otras redes sociales. En este ámbito, la idea es que Trump abandone las declaraciones explosivas en Twitter, algo que según sus asesores no favorece el cambio de relato y podría suponer un inconveniente legal en el futuro. La petición no ha calado en el presidente, que ayer por la mañana atizaba con fuerza a su enemigo número uno, la prensa, en la primera mañana que pasaba en territorio estadounidense en mucho tiempo. «Siempre que veáis un ‘según fuentes’ en los medios de noticias falsas, sin mencionar nombre, es muy posible que esas fuentes no existan», tuiteó.
  4. Sí, ya sé que no se llama así la marcha militar, banda sonora sentimental de nuestra Armada junto con la Salve Marinera y el «soplen serenas las brisas» de los hermosos versos de su himno escrito por Pemán. Sé que la marcha marinera «emblemática» (que se dice), que escribió el músico de la Armada don Ramón Sáez de Adana Lauzurica (Castro Urdiales, 1916-Madrid, 1999) es «Ganando Barlovento». Que tiene una curiosa historia de honradez. En 1966, la Armada convocó un concurso para elegir una marcha propia, pues todas las que sonaban en sus formaciones en orden cerrado eran propias del Ejército de Tierra, como «Los Voluntarios», o de Aviación, como «Heroína». Como jurado del concurso nombraron a Sáez de Adana, por entonces director de la música de la Agrupación de Infantería de Marina de Madrid. Honrado y consecuente como buen marino, Sáez no se creía capacitado para juzgar la obra de otros compañeros. ¿Y qué hizo para librarse del trance? Pues incompatibilizarse: escribió él mismo una marcha, la presentó al concurso y ya pudo argumentar que no podía ser al mismo tiempo jurado y concursante. Y ganó. Así surgió en 1966 este emocionante monumento del riquísimo repertorio de la música militar española, pues oyes «Ganando Barlovento» y estás viendo navegar al «Juan Sebastián de Elcano» con todo su trapo desplegado, llevando la inmensa bandera de España como embajador de la Patria por esos puertos de ambos hemisferios. Ayer, viendo cómo un tanto a cencerros tapados celebraba España el Día de las Fuerzas Armadas en Guadalajara, horas antes de que en la final de Copa fueran abucheados, silbados, deshonrados y agraviados impunemente símbolos patrios como el himno de nuestra Nación y hasta la egregia persona de su Rey, al oír la marcha marinera que nos parece que tiene siglos, de evocadora de grandezas que es, cuando apenas ha cumplido medio, yo no pensé en lo de «Ganando Barlovento». Me puse a soñar en un barlovento, que parece ya, ay, imposible quimera. El barlovento que perdimos. Y nos dejamos ganar. Soñé que, como cuando la Olimpiada de Barcelona de 1992, la bandera de España era solemnemente izada en la plaza de Cataluña. Y que allí se le ponían los vellos de punta a los vecinos de la Ciudad Condal escuchando «La muerte no es el final» en el homenaje a los que dieron la vida por la Patria. Soñé que los políticos que juraron un día cumplirla y hacerla cumplir habían seguido a lo largo de los años y al pie de la letra la Constitución, y que en Cataluña, y en la hermosísima lengua española, los escolares podían aprender palabras sagradas como Patria o España. Seguí soñando mientras pasaba la tropa, y vi cómo la Legión o los Regulares desfilaban entre aplausos por la Diagonal, mientras el público agitaba banderas de España y de Cataluña (sin estrella). Soñé que nada había muerto de aquel espíritu autonómico de la Transición que estaba bien vivo en aquellos fastos olímpicos de 1992 en Barcelona, cuando en el estadio de los Juegos aplaudían a un real mozo, el Príncipe de Asturias, abanderado de la representación española, que portaba la roja y gualda. Sí, el mismo al que anoche silbaban y abucheaban en el Vicente Calderón los hijos y nietos de aquellos mismos que lo aplaudían en Montjuich en 1992. Y por seguir soñando, soñé que en el limpio cielo de Barcelona la Patrulla Águila dibujaba con las estelas de sus reactores la bandera que ahora, impunemente, retiran de los balcones de los edificios públicos catalanes. Y soñé que, sí, que iban los carros de combate por la Diagonal, ¿passsa algo?, pero entonando con su estruendo la sardana de la paz, de la concordia, de la reconciliación de esa Constitución que nos habla de la Unidad de la Patria. No hemos ganado ese barlovento, por más que la marcha naval suene... en Guadalajara. Mas yo sigo soñando en ganar cada día este difícil barlovento al que llamamos orgullosamente España.
  5. Solo un año después de que la llamada Armada Invencible de Felipe II se estrellara en las costas británicas tuvo lugar un contraataque inglés, la Contraarmada, con una cifra de bajas y barcos movilizados similar al caso español. ¿Por qué casi nadie conoce este fracaso inglés y si la Gran Armada española? ¿Y por qué el tratado que puso fin a la guerra fue favorable a España si lo único que trascendió al paso de los siglos fueron los éxitos ingleses? En el libro «La guerra anglo-española (1585-1604)» (Almena), Rubén Sáez Abad responde a muchas de estas preguntas y analiza los principales episodios de este conflicto tan recurrente en el imaginario popular. Este autor especializado en historia militar y en asedios firma un nuevo monográfico de la espectacular serie de Guerreros y batallas con la que esta pequeña editorial trata de recuperar episodios olvidados de nuestro pasado. ¿Cuáles son las razones que llevaron a Inglaterra y al Imperio español a iniciar una guerra abierta? La guerra se había hecho inevitable desde hace mucho tiempo. Eran muchos y variados los motivos del enfrentamiento, desde económicos a religiosos.... La lucha entre el catolicismo y el protestantismo tuvo a ambos países de protagonistas y rivales desde que la muerte de la segunda esposa de Felipe II, María Tudor, devolvió el protestantismo a las Islas británicas con el ascenso al poder de su hermanastra Isabel. Además, la guerra de corso en el Caribe español llevaba activa desde hace décadas con graves consecuencias para España. Al fin y al cabo Inglaterra estaba desafiando a la potencia hegemónica, ¿fue un error de Isabel I de Inglaterra el estirar hasta tal punto la hostilidad entre ambos países? No hay que considerarlo un error. Inglaterra apoyaba a los enemigos de España, con tropas y dinero desde hace décadas, y anhelaba las riquezas de América. Ellos trataron de aprovechar con sus maniobras la coyuntura del momento, donde la guerra de Flandes entre España y las provincias rebeldes estaba completamente estancada. No es que desafiaran a la potencia hegemónica; es que se aprovecharon de sus debilidades para sacar tajada. La guerra duró casi veinte años pero hoy en día solo es recordada por el episodio de la Armada Invencible, esto es, la flota que Felipe II envió para trasladar al Ejército de Flandes a Inglaterra y tratar de derrocar a Isabel. Es el episodio más conocido porque no hemos sabido vender nuestras victorias y la propaganda inglesa ha ocupado este vacío. La mal llamada Armada Invencible es el episodio principal en cuanto a España, pero al año siguiente de este fracaso Inglaterra envió a la península también una armada con consecuencias nefastas, la Contraarmada. Lo que pasa es que ese episodio se trató de ocultar durante siglos. Las consecuencias de este fracaso y de otros posteriores se dejaron ver en la paz que puso final al conflicto, el Tratado de Londres. La guerra no la debió perder España si luego el tratado le favorecía... En cualquier caso, ¿cuáles fueron las causas de que esta llamada Armada Invencible fracasara en sus objetivos? Lo primero que hay que saber es que fueron muy pocos los barcos hundidos en los combates. Las causas del fracaso son múltiples, si bien la principal es que era una flota muy heterogénea, con barcos de distinto tonelaje y prestaciones. Por un lado estaban los galeones portugueses de la carrera de Indias, que eran muy poderosos pero lentos; luego había galeras y galeazas muy valiosas en el Mediterráneo pero inadecuadas para estas otras aguas. A nivel táctico el error es que España planteó una guerra de abordaje y por eso embarcó a un número tan alto de arcabuceros en la expedición; no obstante, luego tenían poca capacidad de luchar a larga distancia. Por último, el elemento que más condicionó la empresa es que combatían muy lejos de las bases logísticas españolas, mientras que los ingleses podían disparar toda su pólvora y recargar luego en la costa. ¿El plan español era factible en alguno de los escenarios planteados? La cuestión nunca resuelta es cómo se iba a producir el enlace entre las tropas terrestres del Ejército de Flandes y la armada procedente de España a cargo de Medina-Sidonia. El Imperio español no contaba con ningún puerto en ese momento en los Países Bajos tan grande cómo para albergar una flota así y eso obligaba a que las tropas terrestres tuvieran que embarcar en barcazas casi en mar adentro. Para que tuviera éxito la empresa de Felipe II lo primero hubiera sido que las tropas españolas en Flandes hubieran conquistado un puerto y desde allí embarcado en la escuadra. En este sentido, la línea de comunicación resultó un obstáculo. La flota no sabía en qué situación se encontraban las tropas de Alejandro Farnesio, mientras que él tampoco conocía de la posición de la Armada. Así era imposible coordinarse. Recuerda usted en el libro que los ingleses mantuvieron pocos combates realmente con los españoles en este intento de desembarco de 1588, ¿plantearon una buena defensa los hombres de Isabel I? Se ha tendido a minimizar la potencia naval inglesa para dar más dimensión al fracaso español. Los ingleses alinearon en la defensa de las islas 197 embarcaciones frente a las 130 españolas. No había una superioridad numérica española, pero sí tal vez una mayor potencia de fuego español. Ellos han vendido que con unas pocas embarcaciones y mucho ingenio lograron detener a la gran flota enviada por Felipe II. Evidentemente eso es falso. Si hubiera fallado la defensa naval inglesa y los españoles hubieran desembarcado, ¿cómo hubiera sido un enfrentamiento terrestre entre ingleses y españoles? Hay que tener en cuenta que el Ejército de Flandes era en ese momento el mejor del mundo y, de hecho, los holandeses se atrincheraban detrás de las fortalezas porque eran incapaces de plantarles cara en campo abierto. Nadie en el mundo se atrevía a combatir a esta maquinaria bélica, mientras que Inglaterra era bastante débil en el campo terrestre. No sabemos lo que hubiera ocurrido. Rubén Sáez Abad posa junto al escorpión romano de su colección, en Albarracín (Teruel) - En el libro recuerda usted que el ganador de la guerra fue España, ¿qué decía el Tratado de londres tan beneficioso para la Monarquía hispánica? El tratado supuso que Inglaterra dejara de prestar ayuda a las Provincias Unidas y a los rebeldes de Flandes a cambio de que España renunciara a nombrar un monarca católico para Inglaterra y facilitara el comercio inglés en las Indias. Asimismo, el canal de la Mancha quedaba abierto para los barcos españoles a cambio de que Inglaterra suspendiera toda ayuda a los piratas en el Atlántico. Como vemos, las concesiones españolas son menores que los beneficios obtenidos. ¿El fracaso de la Contraarmada es comparable al de la Armada Invencible? La Contraarmada estaba compuesta por entre 170 y 200 embarcaciones, entre ellas 6 galeones reales, 70 buques mercantes armados y 70 urcas holandesas. Llevaban a bordo a 4.000 marineros, 1.500 oficiales y 20.800 soldados para el desembarco. El balance final fue que 12 navíos fueron hundidos o derrotados en combate, otra docena fue hundida por las tempestades y 13.000 soldados murieron. Hablamos de unas cifras similares no a la Armada Invencible, sino a lo que supuso la defensa de Cartagena de Indias por parte de Blas de Lezo. España sabe vender muy mal sus victorias e Inglaterra minimiza muy bien sus derrotas. Este es un buen ejemplo de ello. Francis Drake fue uno de los oficiales más activos en las guerra, ¿qué balance haces de su trayectoria? Francis Drake era un buen capitán de navío, pero un mal comandante de grandes escuadras porque le podía el ansia de conseguir botín. De hecho, en los combates con la Gran Armada estuvo a punto de meter a toda la flota inglesa en la media luna española por su afán de perseguir un botín. Casi causa un descalabro porque anteponía sus intereses personales a los de la escuadra. En su juventud Drake tuvo mucho éxito en el Caribe, pero en su madurez perdió allí su vida, ¿qué hizo España diferente para defenderse de la piratería entre esos años? El problema de la piratería es que nunca es fácil saber dónde van a atacar. El territorio español era demasiado grande cómo para poder defenderse más allá de las grandes plazas. Eso sin olvidar que no todas las fortalezas en América estaban en estado óptimo, ni abastecidas con las suficientes tropas. Las grandes plazas las evitaban los piratas, pero las pequeñas guarniciones eran más asequibles. Siempre había, además, un factor de suerte. En su juventud Drake tuvo la fortuna que no tuvo en su vejez cuando murió en uno de estos ataques. Tal vez es porque sus objetivos cada vez eran mayores y más difíciles de abordar. Por parte española, al Duque de Medina Sidonia, comandante en jefe de la Armada Española, se le suele hacer responsable del fracaso de la Gran Armada en 1588, ¿crees que está justificado? Medina-Sidonia fue capaz de regresar a la Península prácticamente todos los barcos de la Armada y siguió al detalle las instrucciones del Rey. Yo creo que cumplió bastante bien lo que le pidieron. En contra de lo que se piensa de toda la armada se perdieron solo 35 embarcaciones, 7 en combate y 28 por los temporales, siendo la mayoría de estos barcos de menor tamaño. Los de mayor tamaño lograron regresar a la península. No obstante, uno de los fallos que se le achacan es precisamente la falta de iniciativa, pues se limitó a cumplir con las órdenes reales, esto es: intentar contactar con el Ejército de Flandes para llevar las tropas a Inglaterra. Le faltó esa iniciativa que, por ejemplo, hubiera llevado a un marino más profesional a atacar a los ingleses en sus puertos en vez de seguir de largo. Y tampoco pueden ser despreciadas las pérdidas inglesas en la defensa de las islas. Ellos perdieron 9.000 hombres, entre combates y enfermedades. Cuando habla de alguien más experimentado, ¿se refiere a Don Álvaro de Bazán, que murió en los preparativos? Bazán hubiera cambiado las cosas, no me cabe la menor duda. Medina-Sidonia era un hombre de tierra no de mar, mientras que Álvaro de Bazán era el mejor almirante que tenía España en ese momento. La diferencia es grande y es esa iniciativa de marinero experto lo que pudo cambiar las cosas. Los barcos regresaron, pero los marinos no. Las pérdidas humanas si fueron altas, entre 10.000 y 15.000 hombres. Algunos de los mejores marinos de España se perdieron, pero esta sola fue la primera de muchas más generaciones de grandes marinos. Siempre es más fácil recomponer los barcos que los marinos, pero también esto se logró en poco tiempo. Y tampoco pueden ser despreciadas las pérdidas inglesas en la defensa de las islas. Ellos perdieron 9.000 hombres, entre combates y enfermedades. Inglaterra trató de dañar a España apoyando a los rebeldes en Flandes, España hizo lo mismo en Irlanda pero con peor suerte, ¿fue una idea acertada? Intentar abrir un frente en Irlanda era un acierto, pero las tempestades volvieron a convertir la empresa en una mala idea. España mandó una expedición a apoyar a los rebeldes irlandeses a principios del siglo XVII pero la flota tuvo que regresar rápidamente y los soldados se dispersaron por un mal desembarco. No se pudo generar la masa combatiente que se necesitaba y crear una cabeza de puente que permitiera conquistar Irlanda. La idea era buena. Todo dependía de cuántos soldados se pudieran desembarcar.
  6. España y Portugal celebran entre este lunes y el martes su XXIX Cumbre Bilateral, que tendrá como asunto principal la relación transfronteriza. De ahí que la cita tendrá un formato especial, ya que Mariano Rajoy y Antonio Costa se reunirán a bordo de un barco en el Duero, en una travesía que comenzará en España y acabará en Portugal. En esta cumbre, los dos países estrecharán lazos para formar un frente común en las difíciles negociaciones del Brexit. De forma paralela a esta cumbre bilateral, este lunes y martes tendrá lugar un acto empresarial organizado por las asociaciones patronales de ambos países (CEOE, por parte española, CIP, por parte portuguesa), que contará con la intervención de Rajoy y Costa mañana por la mañana. En la cumbre participan siete ministros, junto a Rajoy: Asuntos Exteriores, Defensa, Interior, Fomento, Educación y Cultura, Empleo, Agricultura y Medio Ambiente, además de la Secretaría de Estado de Investigación. Los jefes de Gobierno de España y Portugal tratarán, como asuntos principales, la manera de seguir mejorando y reforzando la relación transfronteriza, así como las negociaciones del Brexit, y el debate sobre el futuro de la Unión Europea, con especial atención al fortalecimiento de la Unión Económica y Monetaria y la gobernanza de la zona euro. Las relaciones económicas y comerciales entre España y Portugal son muy estrechas, y forman incluso un mercado ibérico. Hay 2.200 empresas españolas y 400 portuguesas con presencia en ambos países. El comercio bilateral ha aumentado de forma constante en las últimas décadas, hasta alcanzar un máximo de 28.797 millones de euros en 2016. En ese año, las exportaciones de España a Portugal superaron los 18.000 millones de euros, y las importaciones procedentes del país vecino estuvieron por encima de los 10.000 millones de euros. Portugal es el quinto destino de las exportaciones españolas, y el octavo mayor proveedor.
  7. Los secesionistas de Junts pel Si, ERC y la CUP tratan de reducir al mínimo los debates y trámites en el Parlment para impulsar la independencia, en una carrera final dispuestos a cualquier cosa. Estos son algunos de los pasos de esta hoja de ruta independentista. Aprobación en lectura única de las iniciativas legislativas La estrategia de los independentisttas para sacar adelante sus planes hurtando el debate lleva aparejado un recorte en las garantías democráticas. La aprobación en lectura única de las iniciativas legislativas si lo acuerda la mayoría supone de facto reducir los tiempos a costa de evitar la acción de quienes se oponen. Procedimiento de urgencia para reducir los plazos En aras de conseguir que los plazos de tramitación de la ley de desconexión se reduzcan a la mínima expresión, los soberanistas pretenden recurrir al procedimiento de urgencia. Si intención es que los plazos de todos los trámites solo se puedan prorrogar en una ocasión y por la mitad del plazo inicial. Con «nocturnidad»: habrá debates en agosto El inicio del periodo de sesiones será el 15 de agosto, y no el 1 de septiembre. De esta forma, los soberanistas pretenden convertir en hábil un mes que no lo es desde el punto de vista parlamentario. En La Moncloa ven esta maniobra como un un intento de sacar adelante sus planes con «nocturnidad política». Evitar la retirada de un proyecto inconstitucional Otra de las enmiendas presentadas por el colectivo soberanista la han presentado los anticapitalistas de la CUP. El objetivo es eliminar a su vez las enmiendas que proponen la retirada de un proyecto de ley cuando el Consell de Garantías Estatutarias haya advertido de la inconstitucionalidad global de dicho proyecto de ley. La oposición quiere más debate y más garantías Las enmiendas que han presentado los partidos de la oposición en el Parlamento de Cataluña iban exactamente en sentido contrario a la intención de los independentistas. Su preocupación pasa por incrementar las garantías democráticas, alargar los plazos y también dedicar tiempo suficiente a los debates en sede parlamentaria. Primero los plazos, después los trámites El plan de los independentistas consistió primero en reducir los trámites de tres a uno (de ponencia, comisión y pleno a que sólo sea revisado en una instancia). El siguiente plazo consiste en reducir los plazos de esos pocos trámites (menos días entre la presentación y el debate y la aprobación), de manera que el camino quede expedito para los soberanistas.
  8. En La Moncloa han asumido que los independentistas están dispuestos a cualquier cosa para lograr su objetivo final, la declaración de independencia, y ya tienen preparada lo que en el Gobierno de la Nación han llamado «la trampa final». Se trata de una reforma exprés del Reglamento del Parlamento autonómico, que reducirá al mínimo los plazos y dificultará el control político y jurídico, para imponer así de forma inmediata una declaración de secesión. Con esa reforma, los independentistas quieren poner el turbo a la ruptura y dejar sin margen de maniobra al Ejecutivo, hasta que los hechos estuvieran consumados. Este movimiento de los secesionistas ha disparado la alarma en la sede del Gobierno, donde se ve cómo Carles Puigdemont y Oriol Junqueras han acelerado sus planes tras constatar que Mariano Rajoy no piensa negociar ningún referéndum que suponga la liquidación de la soberanía nacional y la unidad de España. «La desconexión es ilegal, y el turbo antidemocrático», avisan en el entorno de Rajoy. «El Grupo de Junts pel Sí no ha escatimado en medios en su propósito de adaptar las reglas de juego de la democracia y del funcionamiento del Parlamento de Cataluña a sus específicas necesidades para tramitar las leyes de desconexión, que permanecen ocultas”, afirman fuentes del Gobierno. «En su deriva unilateral, unidireccional y antidemocrática ha decidido dar una nueva vuelta de tuerca al Reglamento del Parlament, sin tener en cuenta los derechos de los grupos políticos ni la opinión de la mayoría de los catalanes». La reforma inicial del Reglamento preveía la aprobación en lectura única de las iniciativas legislativas si lo acuerda la mayoría. Era una forma de aprobar leyes de gran trascendencia política de forma exprés, como la ley de ruptura, y sin espacio para el debate. Pero ahora, la nueva vuelta de tuerca que quiere Junts Pel Sí, con las autoenmiendas que ha presentado a su propio proyecto de reforma, afecta al «procedimiento de urgencia». Su objetivo es que, en estos casos, los plazos de todos los trámites solo se puedan prorrogar en una ocasión y por la mitad del plazo inicial. Es decir, no solo se quieren limitar los plazos, sino reducir al mínimo los trámites. Además, los independentistas han presentado otra enmienda a la reforma del Reglamento del Parlamento autonómico, para avanzar al martes 15 de agosto el inicio del periodo de sesiones, en vez del 1 de septiembre. «Es una triquiñuela más para acelerar el proceso, ya que a las prisas suman la “agostidad”, que es la forma de nocturnidad política respecto a la opinión pública catalana que han elegido los soberanistas», advierten desde La Moncloa. Otra enmienda destacada la ha presentado la CUP, para eliminar a su vez las enmiendas que proponen la retirada de un proyecto de ley cuando el Consell de Garantías Estatutarias haya advertido de la inconstitucionalidad global de un proyecto de ley. Al mismo tiempo, la mayoría de las enmiendas que ha presentado la oposición -constitucionalista- en el Parlamento autonómico catalán van en dirección contraria: incrementar las garantías y el quorum necesario para poder adoptar una decisión en la Cámara, e impedir así que una mayoría puede pasar por encima de los trámites y plazos democráticos establecidos con anterioridad por consenso. «Está claro que a Junts pel Sí y la CUP son partidarios de reducir los tiempos del debate, las garantías a los diputados, la publicidad a todos los asuntos que se traten y, en definitiva, la democracia en el Parlamento. No les interesa en absoluto», advierten desde el Gobierno de la Nación. Ante este intento de «ruptura exprés», que fulmina cualquier mensaje de diálogo que pretenda transmitir la Generalitat de Cataluña, fuentes de La Moncloa han lamentado «la deriva totalitaria en la que ha acabado el llamado proceso». «Es la deriva de unos partidos que piensan que el fin justifica los medios y que las garantías y normas democráticas de un Parlamento son un mero obstáculo más que hay que saltarse, porque lo único que les importa es imponer su proyecto de división. Ese es su modelo de país», advierten desde la Moncloa. El Ejecutivo, muy pendiente El Gobierno sigue muy de cerca todos los movimientos de los independentistas, y este es uno de ellos, la «trampa final», como lo califican en La Moncloa. Pero, una vez consultada la Abogacía del Estado, la conclusión es que no cabe un recurso o impugnación por su parte ante el Tribunal Constitucional. Son los grupos parlamentarios, a su juicio, los que tienen que movilizarse para defender sus derechos y pedir amparo. Es una decisión interna de un Parlamento, que prepara la pista de despegue para una ruptura rápida, aunque la reforma no se liga directamente a ella. Fuentes de La Moncloa reconocen «el poco margen» que tiene el Gobierno aquí. Si se aprueban las enmiendas las estudiaran, pero creen que «hay poco que hacer». «Son los grupos perjudicados y los que se oponen los que pueden acudir en amparo al Tribunal Constitucional por ver lesionados sus derechos», explican. Lo que sí puede hacer el Gobierno de Rajoy, y en ello está ahora mismo, es denunciar esa «trampa», desvelarla ante la sociedad y hacer ver que los independentistas preparan con esa rampa de despegue a su medida un «golpe de Estado», como ya se dice sin tapujos en el entorno del presidente, en un día. «Pretenden liquidar la Constitución, el Estatuto de Autonomía, la unidad de España, la soberanía nacional y sacar Cataluña de Europa en un solo día. ¿Cabe mayor radicalismo?», se preguntó Rajoy en Sitges este fin de semana ante los empresarios catalanes. De esta forma, el Gobierno empieza a preparar el terreno ante la posible aplicación de medidas coercitivas, en el caso de que los independentistas intenten celebrar un referéndum ilegal o pasen a la siguiente fase, la declaración de independencia.
  9. Heathrow, el aeropuerto más importante de Londres, asegura que los problemas con los vuelos de British Airways persisten y piden a los viajeros, una vez más, que comprueben el estatus de su viaje. Así lo ha manifestado en un mensaje a través de sus redes sociales en el que ha emplazado a los usuarios de la compañía a no ir al aeropuerto si su vuelo está cancelado. UPDATE | There continues to be some disruption to @British_Airways flights. Please check flight status at https://t.co/U0E2EhZv1P pic.twitter.com/14qM5fsgi9— Heathrow Airport (@HeathrowAirport) 28 de mayo de 2017Así mismo, desde el aeropuerto aseguran los viajeros afectados continúan recibiendo asistencia en las instalaciones de Heathrow: se les está facilitando comida y agua, y se está «trabajando en coordinación con British Airways para facilitar el equipaje».
  10. Sandra Barneda informó, durante la emisión de la sexta entrega de Conexión Honduras, que Leticia Sabater había infringido las normas del programa. La concursante, que fue expulsada y elegida para continuar su aventura en «Supervivientes» como zombi durante la última gala del espacio de Telecinco, incumplió dos veces las reglas establecidas para su nueva condición en el reality. Tal y como aseguró Barneda, Sabater había pasado más de 15 minutos por hora fuera de la zona muerta y, aprovechando que las cámaras no estaban cerca, mantuvo una conversación con Paola, algo completamente prohibido para el concursante que reside en la zona muerta. Leticia asumió su error y reconoció que habló con su compañera aún sabiendo que no podía hacerlo. El programa decidió que como castigo, la concursante debía entregar el chisquero con el que hacía fuego en su residencia en Honduras. Además, «Supervivientes» decidió sancionar al equipo infierno, al que pertenece Paola, porque la infracción también fue cosa suya. Sandra Barneda comunicó a los telespectadores que el grupo de la italiana debía entregar dos latas de comida como sanción. La 'salchipapa' llega a Honduras A pesar del castigo, Leticia Sabater tuvo la oportunidad de participar en un juego de recompensa gracias al que se hizo con pescado, una piña y pollo. Un hondureño acudió a su encuentro en la playa como parte de este nuevo reto y la cantante aprovechó para regalarle unos besos y bailar a su lado la ‘Salchipapa’. El divertido momento provocó la risa de Barneda que no podía continuar con el programa.

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